¿Cómo funciona?

Cada titular de una firma digital posee un par de claves asociadas, una privada y otra pública, generadas mediante un proceso matemático. La clave privada es utilizada por su titular para firmar digitalmente un documento o mensaje, es secreta y mantenida por ese titular bajo su exclusiva responsabilidad; la clave pública es utilizada por el receptor de un documento o mensaje firmado para verificar la integridad y la autenticidad. Ambas claves se encuentran asociadas entre sí por las características especiales del proceso matemático.

El firmante genera una huella digital en el mensaje que se cifra con la clave privada y el resultado es lo que se denomina firma digital, que se envía adjunta al mensaje original. De esta manera el firmante adjunta al documento una marca que es única para ese documento y que sólo él es capaz de producir.

Para realizar la verificación del mensaje, el receptor genera la huella digital del mensaje recibido y luego descifra la firma digital utilizando la clave pública del firmante. De esa forma obtiene la huella digital del mensaje original y, si ambas huellas digitales coinciden, significa que no hubo alteración y que el firmante es quien dice ser.

Según la legislación argentina, si un documento firmado digitalmente es verificado correctamente, se presume, salvo prueba en contrario, que proviene del suscriptor del certificado asociado y que no fue modificado.

Por otra parte, para reconocer que un documento fue firmado digitalmente se requiere que el certificado digital del firmante haya sido emitido por un Certificador Licenciado, o sea que cuente con la aprobación del Ente Licenciante.